Ciencia y diseño: residuos de mango se convierten en materiales textiles
Claudia Violeta Vargas Benítez, investigadora y docente de la FADA-UNA, obtuvo el tercer puesto en el Premio Mujeres Paraguayas en la Ciencia por un proyecto que aprovecha residuos agroindustriales del mango para desarrollar biomateriales textiles sostenibles.
Una pregunta nacida durante un trabajo final de grado abrió el camino para una innovadora línea de investigación: ¿es posible transformar los residuos generados por la producción de mango en Paraguay en un recurso útil para la industria textil?
Esa inquietud impulsó el trabajo de Claudia Violeta Vargas Benítez, licenciada en Diseño de Indumentaria Escénica y Urbana, investigadora y docente de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción (FADA-UNA).
Su propuesta, centrada en el desarrollo de biomateriales textiles sostenibles a partir de residuos agroindustriales del mango, obtuvo el tercer puesto en el área de Ciencias Sociales, categoría Estímulo, del Premio Mujeres Paraguayas en la Ciencia.
Innovación con identidad paraguaya
El proyecto busca aprovechar integralmente los residuos del mango para generar materiales provenientes de fuentes biológicas renovables. De esta manera, plantea una alternativa que podría contribuir a reducir el impacto ambiental y promover la economía circular.
La investigación también procura revalorizar materias primas vinculadas con la identidad paraguaya y generar nuevas posibilidades para las industrias creativas.
“Esa inquietud me llevó a investigar fibras textiles obtenidas del mango y, posteriormente, a profundizar el estudio gracias al financiamiento de proyectos de investigación”, explicó Vargas.
El diseño también genera conocimiento científico
El desarrollo de biomateriales no se limita a la creación estética. El proceso exige comprender el problema, estudiar el contexto y validar las propuestas mediante procedimientos científicos.
La investigación de Vargas incluye revisión bibliográfica, experimentación en laboratorio, elaboración de prototipos y registros sistemáticos que permiten comparar variables y evaluar los resultados.
Para la especialista, este procedimiento demuestra que el diseño también puede producir conocimiento científico riguroso y ofrecer respuestas concretas a necesidades sociales, culturales y ambientales.
Investigar desde las disciplinas creativas
Uno de los principales desafíos del área consiste en demostrar que el arte, el diseño y las humanidades también producen ciencia. Para ampliar el alcance de estos proyectos, Vargas considera necesario fortalecer el financiamiento, impulsar el trabajo interdisciplinario y formar a más especialistas.
Desde su experiencia como docente, sostiene que la investigación debe incorporarse desde los primeros años de la universidad. Esta práctica permite desarrollar el pensamiento crítico, la curiosidad y la capacidad de resolver problemas.
Además, anima a los estudiantes y jóvenes profesionales a comprender que las disciplinas creativas pueden intervenir en los desafíos del país y aportar soluciones sostenibles.
El siguiente paso: llegar al sector productivo
El objetivo de la investigadora es que los biomateriales desarrollados puedan transferirse al sector productivo y convertirse en soluciones concretas con valor agregado.
El reconocimiento obtenido representa, según Vargas, un respaldo al aporte que el diseño puede realizar dentro del sistema científico paraguayo y una oportunidad para visibilizar nuevas formas de investigar desde la creatividad.
“Una investigación comienza con una pregunta. Lo importante es transformar esa curiosidad en conocimiento y perseverar”, afirmó.
