El reloj biológico también tiene impacto en la economía
El aumento de la infertilidad femenina incrementará la demanda de servicios de fertilidad y los costos para familias y sistemas sanitarios.
El crecimiento de la infertilidad entre las mujeres de 35 a 49 años ya no representa únicamente un desafío sanitario. También plantea un reto económico para los gobiernos, los sistemas de salud y las familias, debido al incremento de la demanda de tratamientos especializados y sus costos asociados.
Un estudio publicado en The Lancet Obstetrics, Gynaecology & Women's Health estima que 79,6 millones de mujeres en edad reproductiva avanzada vivirán con infertilidad en 2036, frente a los 53,6 millones registrados en 2023.
La investigación, liderada por el Hospital de la Universidad Médica de Chongqing, en China, analizó datos de 204 territorios recopilados por el estudio Carga Global de Enfermedad (GBE) entre 1990 y 2023.
Mayor presión sobre el gasto en salud
Los investigadores advierten que el envejecimiento de la población mundial está incrementando la demanda de servicios relacionados con la fertilidad.
Según el estudio, el aumento de los tratamientos de reproducción asistida, las consultas médicas y las pruebas diagnósticas incrementará el gasto sanitario tanto para los sistemas públicos como para los hogares, especialmente en países de ingresos altos.
Además, la investigación señala que las pérdidas de productividad derivadas de la infertilidad y el elevado costo de los tratamientos hacen necesaria una respuesta coordinada desde las políticas de salud y económicas.
Asia concentra la mayor demanda
El informe identifica a Asia como la región con la mayor necesidad de atención en fertilidad, mientras que Australasia registra la menor carga.
Aunque históricamente la infertilidad afectaba en mayor medida a países de menores ingresos, los investigadores observan un desplazamiento hacia las economías de ingresos altos, donde las mujeres suelen retrasar la maternidad y tienen mayor acceso a diagnósticos y tratamientos especializados.
La demanda seguirá creciendo
El estudio muestra que la tasa de prevalencia estandarizada por edad (ASPR) aumentó en todas las regiones analizadas entre 1990 y 2023.
La investigadora Queenie Li Ling Jun, de la Universidad Nacional de Singapur, explicó que este indicador mide la prevalencia de infertilidad entre mujeres de 35 a 49 años por cada 100.000 habitantes de ese grupo etario, independientemente de si buscan activamente un embarazo.
Invertir en fertilidad para reducir el impacto económico
Ante este escenario, los autores recomiendan ampliar los servicios de fertilidad dentro de la atención primaria de salud y reducir las barreras económicas para acceder a diagnósticos y tratamientos.
El estudio concluye que desarrollar estrategias de salud reproductiva más accesibles e inclusivas será clave para contener el impacto económico de la infertilidad, reducir las desigualdades en el acceso a la atención y responder a una demanda que continuará creciendo en los próximos años.
