Lego crece, pero su family office sufre por inversiones débiles
El family office detrás de Lego registró una caída en sus resultados, evidenciando cómo incluso los grandes patrimonios pueden verse afectados por decisiones de inversión.
Kirkbi, que posee el 75% de Lego, reportó una disminución del 3,5% en sus ingresos netos hasta 16.900 millones de coronas danesas, pese a que la compañía de juguetes tuvo un año récord.
¿Qué falló?
El problema no estuvo en Lego, sino en las inversiones financieras.
La cartera de Kirkbi, valorada en US$12.500 millones, tuvo un rendimiento de solo 2,3% en 2025, muy por debajo del 8,5% del año anterior.
Los factores clave:
- Fluctuaciones cambiarias
- Menor exposición a sectores de alto crecimiento
- Rotación hacia activos más defensivos
Cambio de estrategia
Kirkbi decidió mover su portafolio hacia acciones de “valor” y calidad, priorizando estabilidad a largo plazo por encima de crecimiento acelerado.
Este tipo de estrategia suele:
- Reducir volatilidad
- Proteger en escenarios inciertos
- Pero también limitar retornos en ciclos alcistas
Otros golpes en la cartera
El rendimiento también se vio afectado por:
- Pérdidas en Merlin Entertainments (operador de Legoland)
- Desinversión en empresas como ISS y ajustes en otras participaciones
El factor familia
Kirkbi está controlada por la familia Kirk Kristiansen, actualmente liderada por Thomas Kirk Kristiansen.
El patrimonio conjunto de la familia supera los US$40.000 millones, según el índice de multimillonarios de Bloomberg.
Clave University
Ni siquiera los gigantes están inmunes: diversificar no siempre garantiza altos retornos en el corto plazo.
El caso Kirkbi muestra el trade-off clásico en inversiones: más seguridad puede significar menos rentabilidad.
