Nicolás Sanfurgo: una carrera construida a partir de cambios
El profesional repasó experiencias que lo llevaron desde el sector privado hasta la promoción de inversiones para Paraguay.
A los 20 años, Nicolás Sanfurgo estaba convencido de que la facultad le aportaba poco.
Trabajaba de mañana, jugaba básquet por las tardes y estudiaba Administración de Empresas por la noche. En el trabajo aprendía sobre ventas, números y negocios. En las aulas sentía que muchas veces ya conocía las respuestas antes de que el profesor terminara de explicar.
Más de una vez pensó en abandonar la carrera.
La tentación era fuerte. Si dejaba los estudios podría dedicar más tiempo al trabajo, ganar más dinero y crecer más rápido dentro de la empresa. Varios conocidos ya habían tomado ese camino.
Pero no lo hizo.
Años después, frente a estudiantes de 5Días University, recordó esa etapa como una de las decisiones más importantes de su vida.
"Muchas veces pensé en dejar la facultad", confesó.
La reflexión formó parte de una charla en la que repasó algunos de los momentos que marcaron su recorrido profesional, desde su llegada a Paraguay siendo niño hasta su actual rol al frente de la Dirección de Atracción de Inversiones de REDIEX.
Un cambio que llegó demasiado temprano
Nicolás nació en Chile. Tenía 11 años cuando su familia decidió mudarse a Paraguay.
El cambio implicó dejar amigos, familiares y la vida que conocía hasta entonces. Con el tiempo entendió que aquella experiencia lo marcó más de lo que imaginaba.
Durante la charla reconoció que los cambios siempre le costaron.
Sin embargo, cuando repasó los momentos que más influyeron en su crecimiento personal y profesional, encontró algo en común: todos comenzaron con una decisión que le generaba miedo.
Por eso insistió varias veces en la importancia de salir de la zona de confort, especialmente cuando aparecen oportunidades que obligan a empezar de nuevo.
Lo que aprendió vendiendo
Tras terminar la universidad comenzó a construir su carrera en el sector privado.
Pasó por diferentes áreas. Trabajó con distintos tipos de clientes y conoció de cerca la presión de cumplir objetivos comerciales.
Para él, las ventas son una de las mejores escuelas para cualquier profesional.
No porque todos deban dedicarse a esa área, sino porque enseñan a relacionarse con personas, resolver problemas y entender cómo funciona realmente una empresa.
"Uno conoce la calle", resumió.
El sueño de emprender
Como muchos jóvenes profesionales, también tuvo su etapa emprendedora.
Impulsado por la idea de construir algo propio, lanzó un negocio gastronómico que fue creciendo con el tiempo. Los resultados llegaron. Pudo independizarse, comprar una camioneta y ver cómo el proyecto avanzaba.
Entonces apareció la pandemia.
Lo que parecía un negocio consolidado tuvo que enfrentar uno de los momentos más difíciles para el sector gastronómico.
Nicolás recordó ese periodo como una etapa de mucha incertidumbre, en la que la prioridad pasó a ser sostener a las personas que trabajaban con él.
El viaje que no quería hacer
Años después llegó otra decisión complicada.
Su esposa quería mudarse a España para estudiar un máster y él no estaba convencido.
La idea implicaba cerrar una etapa, vender bienes, endeudarse y dejar atrás la estabilidad que había construido en Paraguay.
Aun así, terminó aceptando.
Hoy reconoce que fue una de las mejores decisiones que tomó.
Durante más de un año vivió en España, cursó un MBA y compartió experiencias con personas de distintos países.
"Fue el mejor año de mi vida", afirmó.
Por eso animó a los estudiantes a aprovechar intercambios, becas, pasantías o cualquier oportunidad que les permita conocer otras realidades.
Lo que nadie ve detrás del éxito
Hacia el final de la charla utilizó un ejemplo relacionado con Rafael Nadal.
Contó que muchas personas observan el talento de los grandes deportistas, pero pocas veces prestan atención a todo lo que hay detrás: los entrenamientos, la disciplina, la alimentación y los sacrificios diarios.
Esa idea la trasladó al ámbito profesional.
Según explicó, el talento ayuda, pero tiene límites cuando no está acompañado de esfuerzo constante.
"El trabajo duro le gana al talento cuando el talento no trabaja duro", señaló.
Fue una de las frases más repetidas por los estudiantes al terminar el encuentro.
Porque, al final, la historia que compartió Nicolás no estuvo marcada por golpes de suerte ni por éxitos instantáneos. Estuvo construida a partir de decisiones incómodas, cambios inesperados y la disposición de seguir avanzando incluso cuando el camino no estaba del todo claro.
