¿Sabías quién es la mujer más poderosa dentro de Volkswagen?
Más de 60.000 trabajadores votan esta semana al comité de empresa de Volkswagen, que hoy lidera Daniela Cavallo, una de las figuras sindicales más influyentes de Europa.
En la sede central de Volkswagen en Wolfsburgo, Alemania, más de 60.000 trabajadores comenzaron a votar para elegir al nuevo comité de empresa. La actual presidenta, Daniela Cavallo, busca continuar al frente de uno de los órganos laborales con más poder dentro de la industria automotriz europea.
Una figura clave dentro de Volkswagen
Aunque muchas personas conocen a los directivos de las automotrices, pocas saben que dentro de las grandes empresas también existe una estructura sindical con enorme poder de negociación.
Ese es el caso de Daniela Cavallo, presidenta del comité de empresa de Volkswagen.
Cavallo, de 50 años, dirige desde hace cinco años el comité de empresa del mayor fabricante de automóviles de Europa. Desde esa posición representa a decenas de miles de trabajadores y participa en decisiones estratégicas que afectan a la compañía.
En las elecciones internas de 2022, la lista del sindicato IG Metall, encabezada por Cavallo, obtuvo el 85,5 % de los votos.
Más de 60.000 trabajadores votan
Las votaciones actuales se realizan en la sede central de Wolfsburgo y definirán los 67 puestos del comité de empresa.
En total participan seis listas y un candidato individual, aunque Cavallo vuelve a presentarse como favorita para continuar liderando el órgano sindical.
Además de presidir el comité de empresa del grupo Volkswagen, Cavallo también encabeza el comité de la planta de Wolfsburgo, el complejo industrial más grande de la compañía.
Cinco años marcados por crisis
Durante su gestión, Cavallo tuvo que enfrentar una serie de crisis que impactaron directamente en la industria automotriz.
“Llevo cinco años como presidenta del comité de empresa y desde entonces he vivido una crisis tras otra”, señaló la dirigente.
Entre los desafíos que mencionó se encuentran la pandemia de COVID-19, las consecuencias económicas del conflicto entre Rusia y Ucrania y la cancelación de la garantía de empleo en 2024.
Las negociaciones laborales de ese año fueron especialmente tensas. Finalmente, Volkswagen y el sindicato acordaron un programa de reestructuración que prevé eliminar 35.000 puestos de trabajo en Alemania hasta 2030.
A cambio, la empresa descartó el cierre de fábricas y los despidos por motivos operativos.
El futuro del Golf también está en debate
Otro tema clave en las negociaciones dentro de Volkswagen es el futuro de uno de sus modelos más emblemáticos: el Golf.
La compañía prevé dejar de fabricar en Wolfsburgo la versión con motor de combustión a partir de la segunda mitad de 2027.
Sin embargo, el plan es producir el Golf 9 completamente eléctrico en la planta principal hacia el final de la década, como parte de la transición hacia vehículos eléctricos.
Una historia personal ligada a Volkswagen
La historia de Cavallo también está profundamente conectada con la empresa.
Nació en Wolfsburgo y es hija de un trabajador inmigrante que llegó a Alemania para trabajar en Volkswagen.
Según ella misma ha contado, su infancia estuvo marcada por la incertidumbre porque su familia pensaba regresar a Italia.
Con el tiempo, su trayectoria se convirtió en un ejemplo de integración dentro de la compañía.
Cuando fue elegida presidenta del comité de empresa, reconoce que no imaginó la atención que generaría su nombramiento.
“Como presidenta con antecedentes migratorios y como mujer, no era consciente de cuánto interés iba a despertar”, explicó.
Una excepción en la industria automotriz
El liderazgo de Cavallo sigue siendo una rareza dentro de un sector tradicionalmente dominado por hombres.
Incluso dentro del propio sindicato IG Metall, su rol es considerado clave.
Christiane Benner, presidenta del sindicato y también miembro del consejo de supervisión de Volkswagen, ha destacado que Cavallo combina un estilo prudente con una fuerte capacidad de negociación.
En la oficina de la dirigente sindical hay un símbolo que refleja ese carácter: unos guantes de boxeo que le regalaron trabajadores de una filial por la que luchó durante una negociación.
“Si las cosas se ponen feas, quizá los vuelva a usar”, bromeó Cavallo.
